¡A la voz del Carnaval todo el mundo se levanta!: El espectáculo del carnaval de Guaranda

 

Quien se precie de ser ecuatoriano debe algún momento haber vivido el Taita Carnaval de Guaranda, la ciudad en el concierto nacional tiene la fama de sus nombrados carnavales que han trascendido hasta fuera del mapa, su elixir alado con nombre azul que dicen cura el frío que carcome los huesos mientras bailas al son del himno carnavalero: “Grite de alegría señor, ría de contento patrón, pues a esta fiesta nadie le iguala en el Ecuador./ Coja una guitarra patrón y si tiene a mano acordeón saque una pareja y ofrezca un trago señor”.

Una fiesta de género masculino (el carnaval) y que su elemento purificador es femenino (agua), a sabiendas de las prohibiciones o formalismos quien no está mojado y se hecha un polvito en Guaranda no lo es, ni está ahí. El nombre de Guaranda se deriva del árbol secular de Guarango es también el nombre de una primitiva tribu de los Guarangas que la poblaron. El árbol de Guarango fue sembrado en el parque principal de la ciudad como símbolo de la ciudad, ya que en su sombra se reunían los caciques para discutir asuntos públicos de importancia.

Fue fundada por los españoles en 1571, pasó a ser corregimiento de Guaranda en 1702, y elevada a Villa el 11 de Noviembre de 1811, su independencia fue el 10 de Noviembre de 1820, y se constituyó como cantón el 23 de Junio de 1824. Guaranda es la capital de la Provincia de Bolívar, incrustada en la hoya de Chimbo en el corazón del Ecuador. Es llamada "la ciudad de las 7 colinas" porque está rodeada por la Loma de la Cruz, Loma de Guaranda, San Jacinto, San Bartolo, Talalat, Tililag y el Calvario.

La ciudad se abre y se da sola incluso antes del alba; íntima y apacible Guaranda duerme la víspera se alimenta de imágenes, de texturas, colores, sabe que entre sus fibras un río de gentes nutrirán sus calles con sus risas, sonrisas, vivas, saludos. Serán el centro, el universo del festejo andino del que es “Taita”, quichua que denota grandeza, paternalismo, y monumentalidad del folclor ecuatoriano.

Por: Miguelángel Rengifo Robayo | Leer más...