Desde las entrañas de los pueblos

 

En esta nueva entrega de Querencias y Extravíos quiero compartir con usted estimado lector una hermosa experiencia vivida durante un recorrido efectuado por el campo del sector rural de la provincia de Cotopaxi.

En el día de la inauguración no deben faltar dos cosas: el cura para que bendiga la vivienda y la cumbrera para que proteja la casa de los ladrones. Sobre el techo de las viejas casas andinas de nuestros pueblo de la provincia, que conservan el alma de un ayer rico en tradiciones, encontramos un tesoro preñado de nostalgias, que aunque a menudo desaliñadas, enfermas y harapientas, nos confrontan con nuestra esencia.

Ellas expresan momentos alegres, tristes, difíciles, festivos; los recuerdos de la vida diaria. En el frenesí tenso y desenfrenado de hoy, éstas, a menudo, han sido consideradas antigüedades inservibles, por ende, olvidadas y abandonadas hasta convertirse en escombros.

EL HUASIPICHAY.- La construcción de una casa andina es una práctica ritual. En algunos casos son construidas en minga, en la que familiares y otros miembros de la comunidad se ayudan mutuamente. Al terminar, con la colocación del techo, se realiza una gran fiesta. La celebración es con música, baile y chicha. La parte central del festejo es el momento en el que los padrinos ofrecen cruces de hierro para proteger la casa de malos espíritus o brujerías.

Por: Francisco Ulloa Enríquez. | Leer más...