El Primoroso Templo Jesuita en Latacunga

 

En determinadas épocas del pasado latacungueño hubo realmente grandeza, como se comprueba al leer los informes -que los he investigado, analizado y reproducido ampliamente en mis libros y más publicaciones- de científicos y viajeros ilustres que visitaron nuestras regiones, desde los primeros años en que arribaron los conquistadores españoles a nuestros lares.

No es desconocida la noticia de que la construcción de esta iglesia en Latacunga estuvo completamente terminada en 1757, según el plano que, en 1696, había dejado el Padre Visitador Diego Francisco Altamirano.La presencia de los jesuitas en lo que hoy es la provincia de Cotopaxi fue de primordial importancia. Su centro de actividades constituyó Latacunga, considerada ciudad por sus excepcionales características antes de que, incluso, se le declarara villa, el 11 de noviembre de 1811.

Para darse cuenta de la impronta de la Compañía de Jesús, basta indicar que esta orden religiosa, dinamizadora de la cultura, la economía y, por cierto la fe, tuvo en nuestros territorios, los cotopaxenses, más de veinte haciendas y otras riquezas. Fue tradición entre nuestros ancestros hacer excavaciones en las propiedades que pertenecieron a estos religiosos, porque se creyó o sabía, con fundamentos, que esos frailes dejaron enterrados tesoros, especialmente en sus feudos. Una de las principales calles latacungueñas era la de La Compañía, desde la plaza principal (luego Parque Vicente León) desembocaba en los Molinos de Montserrat, que fue propiedad de los jesuitas, sede del Núcleo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana desde 1968, año en que se los restauró.

En este artículo voy a referirme exclusivamente al templo en mención, catalogado, acertadamente, de primoroso por José Gabriel Navarro (1881-1965), reconocido experto en materia de historia del arte colonial, cuyas contribuciones quedaron singularmente en cuatro tomos, hoy joyas bibliográficas.

Por: Franklin Barriga López | Leer más...