Las tortillas de Palo: Tradición que perdura en las mujeres de Guaytacama

 

Las manos morenas de Rosario Chancúsig se pierden en la masa de maíz que contiene una batea de color café. En el recipiente de madera reposan porciones de los ingredientes con los que se elaboran las tortillas de maíz, conocidas también como ‘de palo’. Ella es una de las tantas mujeres de Guaytacama, parroquia de la provincia de Cotopaxi, que aprendió el oficio y en la actualidad vende el plato en las ferias de los cantones Latacunga y Saquisilí o en las festividades de las localidades aledañas.

La costumbre se ha mantenido por generaciones en esta parroquia rural de Latacunga en manos de una de las descendientes de la primera mujer que comerció este plato exquisito y lleno de secretos. Junto a Rosario, sus hijas desmenuzan los quesos y pican la cebolla que mezclados con sal serán el relleno de las tortillas. La familia Chancúsig emplea dos quintales de harina de maíz y cerca de 50 quesos en la preparación de las tortillas que venden seis veces en la semana.

Sentadas alrededor de la batea que contiene la masa y el queso, las tres mujeres elaboran casi cinco centenares de tortillas en menos de una hora. Con habilidad, ellas amoldan una pequeña porción de masa entre sus manos para formar una cavidad que se rellena con el queso. La masa recubre el condumio y la bolita es aplastada con las palmas de las manos. Con precisión, lanzan luego las tortillas en una gran bandeja de madera cubierta de papel periódico y las espolvorean con harina de maíz para evitar que se peguen entre sí. Con el tino adquirido con los años, las mujeres acomodan las tortillas en filas.

Al cabo de algunas horas, luego que las tortillas están oreadas son asadas en un tiesto metálico con manteca de cerdo donde dejan su color amarillento y adquieren un tono café oscuro. Con aspecto muy apetitoso, por sus bordes el queso se derrite por efecto del calor.

Por: Laura Barros. | Leer más...