Sin ser experto en el tema, pero apelando al sentido común, comparto una reflexión sobre uno de los dilemas más inquietantes de este milenio. No soy nativo digital; más bien transito hacia una realidad tecnológica que avanza con velocidad y que, en teoría, debía brindarnos bienestar, eficiencia y tranquilidad. La cibernética nació para facilitar la vida, reducir tiempos y ampliar posibilidades, pero su uso imprevisible ha llevado a que muchos conviertan las herramientas digitales en instrumentos de caos y desorden.
En carne propia hemos vivido este problema. Fuimos víctimas de un ataque cibernético, ejecutado con frialdad y sin escrúpulos. Por ello, considero necesario que las autoridades que legislan en nombre de los ciudadanos impulsen normas claras y firmes que sancionen el abuso de identidades digitales y protejan los datos personales.
Un caso cercano ilustra el tamaño del problema. Un allegado recibió una tarjeta de crédito y, pocas horas después, alguien ya tenía acceso a su identidad digital completa. Algo falla en el sistema. No basta con sugerir un cambio de banco; la situación exige una respuesta más profunda, porque los vacíos se multiplican. A esto se suma la reciente difusión de una supuesta lista de infieles, asunto que muchos toman a broma, aunque revela un trasfondo inquietante: la sensación de vigilancia absoluta. Hasta lo más íntimo parece expuesto. Conviene recordar que no todo debe llevarse al baño junto con el celular; es mejor evitar situaciones que más tarde puedan convertirse en pretextos para extorsiones.
Edison Romero.
Periodismo en la era digital [Reportaje]
Si analizamos el panorama general, los ciberataques y robos de identidad en el país se han convertido en un fenómeno masivo. En cada conversación aparece alguien que perdió dinero en su cartera digital o que fue víctima de engaños cuidadosamente estructurados.
Y la inquietud crece: ¿qué acciones efectivas realizan las autoridades para enfrentar estos delitos mientras avanzan sin control?
"Algo falla en el sistema. No basta con sugerir un cambio de banco"
El lunes acompañaremos a un familiar a rendir su declaración en la Fiscalía. Más de un mes después del atraco, recién se iniciará un trámite que debería ser inmediato. Y uno se pregunta cuántas personas han pasado por la misma situación, confiando en sistemas que a veces no están preparados para protegerlos. En medio de tanta incertidumbre, resurgen ideas antiguas: ¿será necesario volver a guardar el dinero bajo el colchón?, ¿poner la identidad digital en una caja fuerte imaginaria, aunque también pueda desaparecer?
La intención de estas líneas no es alimentar el miedo, sino llamar a la reflexión. El país necesita sistemas más seguros, leyes más claras y un compromiso real de quienes administran y custodian nuestra información. Sólo así podremos vivir en un entorno digital confiable y digno de la sociedad que aspiramos construir.
DESTINOS
Hostería La Ciénega...CULTURA
El Reencuentro Pangüense...Un documental para retratar la cultura...
Un documental que busca proteger el medio ambiente y particularm, ente el Chocó...
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