En este pedazo de tierra andina en el que el destino, la suerte, la divinidad o el azar nos colocaron, hay mucha tela que cortar: alcanza para camisas de fuerza y hasta para pantalones de cuatro piernas. Resulta que, por la red y con el empuje de los siempre “interesados” en vivir del cuento de que la culpa es de Correa, sale a la luz un video en el que Roberto Cuero increpa a los militares.
Por si acaso, no lo estoy defendiendo. Más bien cabe preguntarse por los tiempos, que aunque parezcan un detalle nimio, resultan cruciales. ¿Por qué esperar tanto para sacarlo a ventilar? Todo indica que asistimos a un macabro intento de utilizar creativas formas de disuasión propias de cuerpos de inteligencia ajenos a los linderos de nuestra bienamada patria.
"Si el asambleísta tiene la razón, el tiempo y las almitas benditas de nuestros jueces, fiscales y demás acólitos de la justicia —los Godoy, la Dianita y otros “eximios” prohombres y mujeres— habrán de asistirlo. A Roberto solo le quedará encomendarse a San Martincito de Porres."
Edison Romero.
Periodismo en la era digital [Reportaje]
Pero si el caso es que los señores militares tienen la razón, que también rueguen a la patrona de las Mercedes, su madre protectora. Y que el señor ministro de Ofensa —digo, de Defensa— salga a decir cuál es la plena, así como salió a decir la propia “verdacita” sobre los guaguas de las Malvinas. Ojo: no nos hemos olvidado, ni de esos niños ni, peor aún, de nuestros muertos del llamado “convoy humanitario”.
En fin, ¿quién será el dueño de la razón? ¿El asambleísta o los militares? Ayúdanos, Diosito bendito. Si has de hacer algo, mándanos una señal, aunque sea por WhatsApp, porque la inquietud nos tiene en parihuela, postrados en inanición y esperando el siguiente espectáculo del régimen de TikTok.
"Virgencita del Rosario, te prometemos salir a las procesiones de la aurora con tal de que pongas en la agenda del vacacionante que deje los viajes y la aceleración del Porsche, y se ponga el país al hombro para sacarlo de la lógica del espectáculo".
Nadie es más que nadie. Todos somos sujetos de la ley. Las ofensas, los escarnios y los insultos son desmesuras que alimentan el odio y la división. El Ecuador es uno solo y cobija a blancos, indios, negros, mestizos, doctos, militares y demás llamingos como yo, con la gracia adicional de ser plurinacional. Basta ya de seguir aupando la confrontación.
Cada quien, desde el espacio que le corresponde, debe encumbrar valores éticos y morales, y poner sus dones al servicio de los demás. Si hay que cambiar, hay que hacerlo desde cada particularidad, para engrandecer la generalidad de nuestra patria.
DESTINOS
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